Por esas cosas de la dicha y desdicha, este fin de semana me vi obligada a interactuar con las novedades que la gripe porcina desencadenaba en el mundo.
Hasta el domingo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) había revelado las cifras de 4 mil 379 contagiados en el mundo, con 900 infecciones en tan sólo 24 horas, denotando lo rápido que nos enfermamos los humanos emborrachados por la globalización.
Si hace apenas unas semanas mi corazón sintió un puñal cuando escuché que no podría seguir comiendo jamón serrano –las chuletas y jamón pierna, jamón york para algunos, se mantienen firmes en la batalla- y hoy ya vamos con 49 soldados caídos en esta “pandemia”, como han querido llamarla, de la gripe porcina.
Perdón, mejor llamarla influenza humana, gripe A, o virus A (H1N1), que harto poco dice del asunto, pero, al menos, no estigmatiza ni desprestigia a tan noble animal: nuestro querido chancho, puerco, marrano, cerdo, cochinillo o guarrillo.
Tras enterarme de que en Canadá sacrificaron 500 chanchitos (algunos de ellos contagiados… ¡por el mismo dueño del criadero!), nació en mi una preocupación irrefrenable por la situación actual de personajes ilustres de la cultura porcinil. Así que me propuse averiguar qué es de ellos. Mi primera en la lista, Miss Piggy.
My first english teacher (aprendí hasta 4° básico con los libros de “Sesame street”), saltó a la fama en películas como “Los muppets toman Nueva York” o “Los muppets van a Hollywood” y su matrimonio con la rana René la catapultó como un rostro inconfundible en la industria.
Me tiemblan los dedos al escribir que encontré esta fotografía suya en internet, que la muestra tras las rejas. ¿Habrá
caído en el camino del hurto como Winona Ryder o sólo es esta injusta batalla anti cerdos que hoy divulga la opinión pública? ¡Free Piggy!
Recordé también a Piglet, el tierno y frágil cerdito de Winnie the Pooh. ¿No lo recuerdan? ¡Claro que no! Desde hace tiempo que su paradero se desconoce. Sospechosamente, el osito embetunado en miel ha dejado de rodar films de melosa inocencia, en medio de un secretismo hermético. Fue difícil dar con él, pero lo logré. Aunque, para ser sincera, habría preferido no enterarme de tan cruel final.
Soy incapaz de subir la imagen que circula en la web, así que sólo pondré el link y que el más valiente se atreva a hacer click…
Los tres chanchitos… Los amigos de nuestra infancia… Cuántos ingenieros civil son hoy lo que so
n gracias a la inspiración que dejó en ellos la gallardía y agudo instinto constructor de estos regordetes personajes.
Pero una agridulce página debemos agregar a nuestros libros de cuentos y es la que enseña esta imagen.
Despojados de un techo digno, los tres cerditos probaron suerte en los semáforos, haciendo shows de acrobacias, fuego, pelotitas, batucadas… Lo intentaron todo, por Dios.
Finalmente, la calle les robó su inocencia y hoy deambulan perdidos en la ciudad. A veces duermen en la caleta Chuck Norris, a un costado del Mapocho, donde fueron retratados.
De Pumba, Orson (el de la granja) y Babe aún espero una señal de vida.
San Porky, te lo ruego, tenlos en tu santo pernil y aleja esta gripe de nosotros, para que los cerditos de buena voluntad vuelvan a revolcarse felices en su charco.
mayo 13, 2009 a las 3:59 pm |
Porky la lleva todo el ratooo!!
Xq dejarias de comer jamón???…
Y como ya es sabido el Humano es el virus de este Planeta!!